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Reflejos de nostalgia
¡Feliz cumpleaños María!
Capítulo único
EL AMANECER DE LA INMINENCIA
... Los destellos de las innumerables luces del puerto navegan plácidamente en las tranquilas aguas de la bahía, creando brillos intermitentes en un mar de recuerdos, escoltando el sutil reflejo de una luna tímida, que apenas logra asomar su rostro entre los indiferentes y efímeros nubarrones que suelen disfrazar de lluvia el desconsolado llanto del cielo.
... Y mientras la noche avanza diligente, favoreciendo sórdidos pensamientos, la brisa costera arrastra su aliento salado, perfumando hilarante los rostros de los enamorados, que se besan con pasión adolescente sobre la húmeda arena negra de la playa, aún cálida por el austero castigo vespertino del sol estival.
... Pasado, presente y futuro se diluyen en anacronía analógica, iluminando equinoccios de sentimientos que se balancean como troncos abandonados a la deriva. Debilidades conceptuales y diáfanas alternativas que nadan entre vergüenzas, temores y fracasos, a la búsqueda de alegrías, éxitos profesionales o logros personales; cuestionables pensamientos que se pierden en si mismos dentro de la vigencia.
... Y mientras la noche prosigue su cíclico itinerario lunar, algunas estrellas anónimas interpretan magistralmente su papel a pesar de no haber leído un guión jamás.
... La noche susurra que los hombres siempre tropiezan contra las mismas piedras. Están tan poseídos por su ostentoso afán de cambiar el mundo, que las mueven simplemente por antojo o para justificar egoístamente su identidad; luego, es totalmente comprensible que no recuerden donde están. Han transformado el planeta en un grotesco parque temático lleno de personajes mediáticos de intelectualidad concisa, carentes de espiritualidad. Las creencias se han tornado en sueños lejanos catalogados de fantasiosos, que se ahogan lentamente en la pluralidad.
... Y mientras la oscuridad continúa asechando el inminente día de mañana, algunos enardecidos maestros de la demagogia exaltan la apología del diálogo y divagan alegremente sobre falsas libertades, animosidad y paridad.
... Afortunadamente, puedo dar gracias al cielo por tenerte a ti. Eres mi principal estímulo para desear sobrevivir. Por eso, no temas, amor mío, aunque el destino ahora sea preocupante e incierto. Cuando amanezca ese día inevitable de las profecías, sé que estaremos a cubierto, bien lejos, esperando, juntos, a que pase la tormenta para reírnos de todos ellos, pasear por entre las pirámides de despojos e ir recogiendo los incontables frutos que la vida entonces nos brindará.
... Así que, no te inquietes demasiado si ves que se eterniza más de lo previsto la noche del caos, porque cuando finalmente amanezca, en ese día mágico que devendrá, volverá a brillar el sol, todas las piedras volverán a su sitio original y te garantizo, que ya nadie volverá a tropezar jamás...
Fin
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